Sí, lo sé. Soy un pesado con el tema de la privacidad en Internet, las redes sociales y la Web 2.0. Pero es que me parece uno de los temas más preocupantes de Internet actualmente y, a la vez, uno de los más ignorados por los usuarios…

Hoy vuelvo a leer en la prensa sobre un estudio que me da escalofríos: el 20% de las empresas consulta el perfil de los candidatos que optan a un puesto de trabajo en redes sociales como Facebook o MySpace. Y de esas empresas, un 33% admite no haber contratado a un candidato después de haber revisado esas webs.

Y creo que eso es muy preocupante. Y no porque crea que las empresas están actuando mal (de hecho, todo lo contrario, están intentando proteger su “inversión” conociendo más sobre su candidato a través de una nueva vía que tienen a su alcance), sino porque creo que los usuarios de Internet no son conscientes de esta realidad y de las implicaciones en relación a la privacidad que tiene la publicación de material personal.

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Porque el usuario medio sigue colgando fotografías personales y otra información sensible en espacios totalmente públicos (Fotolog o MySpace) o semipúblicos (Facebook y otras redes), incluyendo desde comentarios sobre un jefe hasta las fotos hasta las de la última fiesta épica. La gente comparte material gráfico que, de no existir Internet, sólo desearía compartir con amigos y familiares, de forma totalmente impúdica y masiva.

Además, la gente no suele tener conciencia de la realidad y el funcionamiento de Internet: “no, si todas estas fotos las borraré, no te preocupes” me dicen cuando les advierto sobre estos temas. Pues no. Cualquier cosa, cualquiera, que se suba alguna vez a Internet es imposible de eliminar para siempre. La caché de Google, Wayback Machine, otros usuarios… hacen que las copias, casi instantáneas, de todo el material colgado sean muchas y variadas.

Entre las personas más inconscientes en este aspecto, destacan los jóvenes entre veinte y treinta y pocos años que, precisamente en una época en la que se suele buscar trabajo, cuelgan material privado sin pudor alguno al descubrir la novedad del Feisbuk. Además, y según he observado, los españoles son de los usuarios que menos se preocupan por estudiar las opciones de privacidad de las redes sociales y de “blindar” la visibilidad de su espacio e información para que sólo sean accesibles por los contactos elegidos.

Por otra parte, nadie parece darse cuenta de que las aplicaciones estúpidas de redes como Facebook y la información que te solicitan (edad, sexo, educación, religión…) son para compartirlas con tus amistades, pero sobre todo son para recopilar información sobre los usuarios para luego vender los bloques de publicidad a los anunciantes de manera totalmente personalizada: “quiero que mi anuncio lo vean chicas de entre trece y veinte años que jueguen a los juegos sobre moda” dice el anunciante mientras algunas usuarias se envían la aplicación “¿Sabes de moda?“.

Pero el problema no puede evitarse ni haciendo un uso responsable de estas aplicaciones, ya que, aunque tú controles tu propio material de forma inteligente, tus conocidos pueden publicar información y material gráfico tuyo sin consideración alguna (porque de pedir permiso o autorización, ya ni hablamos…).

Por todo esto, creo necesario educar desde ya y de forma constante a los jóvenes y usuarios en general en cuanto a la privacidad en Internet y, por ello, este post. El usuario medio suele ser bastante ingenuo y no ha dado tiempo a que conozca la implicación y consecuencias futuras de sus acciones presentes, por lo que es imprescindible que éste sea tema relevante y constante en la Web.

Si actualmente un 20% de las empresas en EEUU consultan este tipo de redes sociales, es previsible que en pocos años suceda lo mismo en España. Y que en menos de una década sea práctica habitual por parte de todos y cada uno de los departamentos de recursos humanos. ¿Qué pasará entonces con todo ese material? Es posible que haya personas que crean que la vida personal y lo que hagas en ella no tiene por qué influir en tu vida profesional, pero la realidad es que esto no suele suceder así.

No entiendo el afán por colgar públicamente material que antaño era exclusivamente privado, ¿o acaso se enseñaba el álbum de fotos particular a cualquiera que pasaba por la calle? Pues eso es lo que está sucediendo ahora. Y no será por servicios que facilitan el compartir tus fotografías con tus amigos de forma fácil y privada…

Tal vez no haya que ser tan catastrofista como yo lo soy con este tema, pero creo que es un caso de mal uso de la red a causa del desconocimiento y que por ello es tan grave. Es importante crearnos una identidad digital propia y positiva en la red, pero siempre pensando en un perfil social y profesional responsable, según mi modo de ver las cosas.

En cualquier caso, la realidad es ésta: las empresas van a buscar en las redes sociales, googlear y estudiar a cualquier candidato a través de Internet. También cualquiera que esté interesado en nuestra persona por cualquier motivo. En nuestra mano está hacer un uso racional y responsable de las posibilidades Web, protegiéndonos tanto a nosotros como a nuestras amistades y familiares, o seguir colgando las fotos del último fiestón.

(Ah, y el tema de colgar imágenes de niñ@s me lo reservo para otro post, que eso me irrita aún más)